Alimentación saludable para gente que odia cocinar

¿Querés comer mejor, pero en la cocina sos un cero a la izquierda? Acá van algunas ideas. No todos los platos saludables implican extensas preparaciones o ingredientes complicados. No hace falta ser un as en la cocina para lograr una dieta equilibrada. Si al poco tiempo libre que tenés se le suma que no te gusta cocinar, todavía podés hacer algo. Acá van algunos consejos. Licuados de frutas y/o verduras Es la forma más simple de recibir tu dosis diaria de vegetales, frutas y vitaminas, si no te gusta cocinar. Lo único que hay que hacer es tirar unas pocas frutas y/o verduras en la licuadora con agua o hielo y esperar unos segundos mientras se mezcla. Hay recetas para preparar licuados (o smoothies) de todos los sabores y colores, uno más rico que el otro. Vaporieras y ollas eléctricas Si podés, comprate una vaporiera o una olla eléctrica: usarlas es muy sencillo y te ahorran trabajo y tiempo. Basta con poner a cocinar las verduras en uno de estos electrodomésticos, conectarlos a la electricidad y hacer cualquier otra cosa mientras esperás que se prepare tu comida. Los alimentos no van a quemarse ni pasarse, su sabor no tiene nada que envidiarle a un plato casero recién hecho y te salvás de ensuciar la cocina. Sándwiches y ensaladas Ambas opciones son perfectas para que tu dieta sea más sana, sin esfuerzo. Para tener resuelto tu almuerzo en diez minutos, sólo necesitás un cuchillo, los ingredientes (las combinaciones posibles son infinitas y podés usar cualquier cosa que tengas en la heladera) y, como mucho, una tabla de picar. Microondas Los foodies podrán reírse ante esta sugerencia, pero no hay que subestimar al microondas. Para ciertos alimentos, como los congelados, no es tan malo como solemos creer. Para que sean ricos y saludables hay que aprender a leer el cuadro nutricional y elegir, según dicen los expertos, aquellos con calorías en el rango 250-300, con menos de 4 gramos de grasa saturada, menos de 800 miligramos de sodio y con, al menos, 3-5 gramos de fibra. Cocinar y guardar en el freezer En este caso hay que cocinar, pero será apenas una o dos veces al mes. Pensás en algunos platos que te gustaría comer durante el mes o la semana, los preparás en cantidad, los separás en recipientes y los congelás. Después, sólo es cuestión de acordarte de descongelarlos.





